Adultos mayores de Placilla participan de curso de alfabetización digital dirigido por académicos y profesionales de la UPLA

Navegar en iIMG_9133nternet, pagar las cuentas de manera online u ocupar las redes sociales son acciones comunes en el mundo de hoy, sin embargo, para un grupo importante de adultos mayores, estas tareas aún son desconocidas. El miedo a cometer a algún error e incluso a que el computador deje de funcionar, parecen ser los principales temores de las personas de la tercera edad. Es por eso que como una forma de integrar a este grupo etario al uso de estas nuevas tecnologías, actualmente, se está desarrollando en el sector de Placilla, un curso de alfabetización digital, que se encuentra enmarcado en un proyecto de investigación de la Universidad de Playa Ancha (UPLA), cuyo objetivo es precisamente identificar y evaluar las habilidades que poseen personas de esta edad y reconocer cuáles son, por ejemplo, los sitios a los que más acceden y los que son más relevantes para sus intereses.

La iniciativa, denominada “Gobernanza Electrónica: Alfabetización Digital e Informacional en adultos mayores del sector de Placilla, Valparaíso. Una estrategia de inclusión social” es liderada por el académico Cristian Valenzuela, de la Facultad de Ciencias Sociales, y financiada por el Convenio de Desempeño UPA 1301, que justamente tiene dentro de sus objetivos, fomentar el trabajo investigativo vinculado al territorio y orientado al mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades.

Son más de diez mujeres, sobre los 60 años de edad, las que están participando de este espacio de aprendizaje, que se realizará hasta enero. Actualmente, las alumnas se encuentran cursando el primer módulo sobre Computación básica, que se está ejecutando las tardes de los martes, miércoles y jueves en la sala “Enlaces” del Colegio República de México. Esta primera fase se encuentra a cargo de la académica Paulina Arellano, también de la facultad, mientras que el segundo módulo dirigido a entregar conocimientos sobre gobernanza electrónica (acceso a sitios de Gobierno o del Estado como, por ejemplo: Registro Civil, Fonasa, Chileatiende, Servicio de Impuestos Internos, Servicio Electoral, entre otros.) será impartido por Sergio Oliveros, bibliotecólogo de la UPLA, quien además es asistente de investigación en este proyecto.

Tomar decisiones críticas sobre las diferentes aristas de su vida es algo a lo que contribuye el uso de estas tecnologías, según el profesor Cristian Valenzuela, ya que permite tener acceso a la información, presente en la red y en particular, de algunos organismos estatales. “Tomando en cuenta la brecha digital existente y el uso masivo de medios computacionales y digitales para los procesos de comunicación entre el Estado y los ciudadanos, acercar el Estado a la sociedad es una preocupación constante y se transforma en prioridad, sobre todo con las necesidades de los adultos maduros y mayores, que tienen dificultades de movilidad, poco acceso a la tecnología, y si la tienen, no poseen los conocimientos técnicos para darle un adecuado uso a estas herramientas”, plantea el investigador.

Vencer los miedos e integrarse

Una de las barreras con las que se encuentran los adultos mayores es precisamente tener a alguien dentro de sus círculos que les pueda enseñar a ocupar el computador. Por lo mismo, este curso ha tenido un gran recibimiento entre las alumnas, quienes ya comienzan a habituarse al mundo digital, dejando atrás, de esta manera, los típicos miedos.   IMG_9150

“Lo interesante de esto es que han llegado sólo mujeres, todas valorando muchísimo esta posibilidad de tener a alguien que, con paciencia, les explique. Muchas veces en sus casas los familiares no se dan el tiempo de enseñarles y ahora ellas con cada cosita que van aprendiendo se sienten mucho más independientes. Se les va abriendo un mundo nuevo y absolutamente desconocido”, dice la profesora Arellano, quien agrega que la idea en el primer módulo es que aprendan sobre conceptos básicos, es decir, desde prender el computador, mover el cursor, guardar un documento, hasta navegar en Internet, enviar un correo electrónico, ocupar redes sociales y valorar las fuentes de información como lo son los diversos medios de comunicación.

Y aunque no ha sido fácil, debido a los inconvenientes físicos, propios de su edad, y al desconocimiento que tenían la mayoría de ellas; la docente dice que el entusiasmo ha sido fundamental durante las clases, pues ha permitido hacer mucho más ameno estos primeros acercamientos al ciberespacio.

Isanami Ortega Duclercq cuenta, por ejemplo, cómo el curso ha contribuido en su integración social: “Me gusta mucho salir del analfabetismo en que me siento en el mundo de hoy, porque hasta las guagüitas saben usar el computador y uno queda fuera con los nietos. De repente, ya no hay diálogo porque uno no entiende mucho de que hablan (…). En los pocos días que he venido, yo creo que se me ha abierto un mundo en 360 grados, porque vas aprendiendo cómo entrar. Es una experiencia buena y yo creo que es muy importante para nosotras que ya estamos en la tercera edad, poder entrar a este mundo, que antes era imposible”, dice la vecina de Placilla.

Comodidad y entretención

La iniciativa se ha propuesto como meta que este grupo de mujeres puedan ser autónomas al momento de ocupar un computador y de acceder a la información, realizando por sí misma, acciones como: hacer algún trámite por internet o incluso, pagar una cuenta en línea; evitando así, tener que trasladarse.

“Como bibliotecóloga, mi rol en el mundo es hacer más accesible la información para que se transforme en conocimiento, para que las personas mejoren su calidad de vida, para que tomen decisiones informadas, para que sean personas críticas y empoderadas, y eso es precisamente lo que hago en este taller; les enseño a usar la tecnología para que no dependan de un tercero, para que puedan ser independientes, para que se comuniquen, se organicen, se diviertan, resuelvan problemas cotidianos”, comenta, al respecto, la relatora, Paulina Arellano.

Por lo mismo, el curso, además, ha sido valorado como una instancia de esparcimiento y como una oportunidad para encontrar nuevas alternativas de entretención. “Me parece muy bien, excelentemente bien, porque uno aprende muchas cosas que no aprendió en el pasado, porque estas cosas no existían y aprende también para enseñarle a nuestros nietos a estar pendiente de ellos, porque ellos manejan mucho la computadora y muchas veces, uno no sabe con quién se están relacionado, al aprender esto, uno se puede meter y ver. Y es muy bueno, también para uno, porque uno ya no está en la casa metida, le abre otros horizontes y además de eso, varias cosas”, dice Ana Jamett Estay.

IMG_9142Una opinión que coincide con la de Constancia Figueroa Varela, quien a pesar de haber tenido algunas nociones sobre computación, reconoce que el espacio le ha permitido retomar aquellos aprendizajes de una manera muy agradable: “Dejé de usarlo (computador) hace 8 años, entonces es rico de nuevo empezar y me ha gustado todo el curso. Me entretengo un montón y de repente salen cosas divertidas”, agrega.

Enriquecimiento mutuo

Sin embargo, como es común en los proyectos financiados por el Convenio UPA 1301, la idea es que la Universidad también se nutra en esta vinculación con el territorio. Así, al menos, lo ha vivenciado, la docente Paulina Arellano, quien admite que la posibilidad de hacer clases a mujeres de la tercera edad, ha sido realmente enriquecedora.

“Esta ha sido para mí, sin lugar a dudas, la mejor experiencia en docencia y he aprendido mucho de ellas, de sus formas de aprender, de comunicarse, de sus tiempos de trabajo, de sus aspiraciones, de sus problemas diarios, de sus preocupaciones. Ver que valoran tanto la posibilidad de aprender y que la aprovechan al máximo es increíble y algo que quizás no se ve con frecuencia en los más jóvenes o en quienes han tenido más oportunidades en la vida. La retroalimentación y el cariño que entregan es lo mejor, hay mucho que aprender de nuestros adultos mayores, de sus experiencias y de sus formas de relacionarse con el mundo. Lo hacen con mucho respeto y eso se agradece”, concluye la académica.

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